La pasión es un motor que puede con todo
Los galardonados de los Premios de la Moda de Euskadi ubican el entusiasmo por su trabajo como una de las claves del éxito y reivindican la calidad y el 'made in Spain' en DV Gunea
09/05/2026
Mikel Encinas
Ya es un clásico de San Sebastián Moda Festival y propicia uno de los diálogos más enriquecedores. El ‘Face to face’ reúne en DV Gunea a los tres galardonados de los Premios de la Moda de Euskadi. Jon Foraster, de Sastrería Foraster; María Aguirre, de Vuelve Marcela; e Isabel Sanchis compartieron sus inquietudes, sus planes y sus trayectorias, las que les han llevado a ser nombrados como Premios de la Moda de Euskadi ‘A la Artesanía y Trabajo de Autor’; ‘Al X Aniversario’; y ‘Al Impulso y Promoción de Firmas Vascas’, respectivamente.
Los protagonistas de los Premios de la Moda de Euskadi fueron pasando por el ‘confesionario’ dirigido por Laura Chamorro para explicar cómo dieron sus primeros pasos, cómo han evolucionado con el tiempo y cómo miran al futuro. En definitiva, para contar su historia y la forma en la que se han convertido en referentes trabajando a base de pasión por lo que hacen y capacidad de sacrificio.
Pero antes de que los protagonistas tomaran la palabra, Izaskun Gómez, directora de Comercio del Gobierno Vasco, quiso poner de relieve su labor: «Muchas veces solo conocemos el resultado final, pero detrás hay mucho trabajo, aprendizaje y compromiso, y eso siempre hay que tenerlo en cuenta». Por eso, antes de dejar el estrado, la directora de comercio quiso darles las gracias «por vuestra creatividad e innovación en un mundo en el que el diseño y la moda son una fuente de inspiración, belleza y diversidad».
Un ejemplo de esa apuesta por perseguir un sueño y una pasión es María Aguirre, donostiarra fundadora de Vuelve Marcela: «Desde pequeña decía que quería tener una tienda. Bueno, una cadena de tiendas». Tras estudiar parecía que iba a seguir otro camino ligado al marketing en L’Oréal Paris, pero fue consciente de que quería volver a Donostia y formar una familia. Fue entonces, hace diez años, cuando se tiró a la piscina. Buscó un nombre que salió de un ‘brainstorming’ entre amigas y que reflejaba «de alguna manera el nombre de la calle y mi vuelta a Donostia».
De ahí Vuelve Marcela, que con el tiempo se ha convertido en referente de multimarca ‘made in Spain’ en Donostia. Desde el principio su idea fue clara: «EnSan Sebastián siempre se había vestido muy bien y tenía la sensación de que eso se estaba perdiendo». Ella quería recuperarlo y de ahí su apuesta por colecciones de calidad y que aporten valor añadido. Con esa receta se ha hecho un hueco en la capital donostiarra, al punto de que «hoy es el día en que muchas marcas acuden a nosotros» porque se han convertido en uno de los escaparates más apreciados de la ciudad. Tanto por los locales como por los turistas, a quienes «debemos buena parte de nuestro crecimiento».
La voz de la experiencia de la mañana era la de Isabel Sanchis. Representa el valor de una marca consolidada. El éxito logrado a base de décadas de trabajo por parte de su propietaria, que ahora tiene a su lado a su hija Paula Maiques, con quien subió al estrado. Sanchis habló de cómo le ha puesto «muchísimo trabajo e ilusión» y cómo en un momento en el que las mujeres no trabajaban «dejé mi trabajo de secretaria para montar un pequeño taller en el que empecé haciendo ropa para mis amigas» hasta que «hice una pequeña colección que enseñé a una tienda muy importante de Valencia que creyó en nosotros».
Así empezó su historia y ahora Isabel Sanchis es una marca referencial incluso en las alfombras rojas, aunque Paula resaltó que «hace ilusión que esa gente te elija y te da visibilidad, te pone en el foco y tiene su parte positiva, pero no es crucial. No hay que obsesionarse con eso porque es más imagen que ventas directas», expuso.
Su colaboración con la moda vasca es la que le llevó a ser premiada en los Premios de la Moda de Euskadi e Isabel Sanchis explicó cómo surgió porque «queríamos complementar los vestidos y buscamos firmas ‘made in Spain’ para nuestra colección de ‘prêt-à-porter’ y nos encontramos con gente muy amable y encantada de colaborar».
Tradición familiar
Jon Foraster se conectó desde Filipinas para ofrecer su punto de vista desde el mundo de la sastrería. Él parecía predestinado a vivir del mundo textil porque fue su bisabuelo el que en 1921 se acercó a este mundo y en 2012 él decidió «volver a los orígenes de la familia y recuperar la sastrería». La clave de su éxito está en «ser un equipo pequeño, muy implicado, que pone mucho esfuerzo en todos los procesos y hace un seguimiento cercano de cada caso y de cada prenda. No buscamos un crecimiento descontrolado y creo que esto es lo que marca nuestra diferencia».
Nota que la gente «cada vez valora más el trabajo que hay detrás de hacer una marca exclusiva y el trato personalizado», pero siente que «el traje clásico ha perdido protagonismo desde la pandemia y hay una tendencia a la sastrería internacional».
El precio de la calidad
Tras contar su historia, los protagonistas volvieron al estrado para una mesa redonda en la que uno de los debates más interesantes se suscitó en torno al precio de la moda de calidad y ‘made in Spain’. «Nosotros lo que más vendemos son los vestidos de 1.400 a 2.000 euros, pero hay muchos clientes extranjeros, americanos o árabes especialmente, que no tienen problema de dinero y valoran mucho el ‘made in Spain’», explicó Isabel Sanchis. María Aguirre añadió que «valora más el ‘hecho en España’ la gente de fuera que la de aquí, quizá por la cultura existente en España de comparar precios». Ella ve de primera mano cómo «una tienda multimarca le resulta barata a un americano que viene a hacer una ruta por Europa».
Isabel Sanchis hizo también un llamamiento a la apuesta por la ropa de calidad. «Yo llevo un traje de hace diez años y hay que ver la compra de ropa como una inversión» y, además, como una manera de hacer una compra sostenible.