Balenciaga bautiza y también confirma
La Casa del Maestro acoge el estreno en una gran pasarela de Luis Infantes y reafirma el talento de Baro Lucas
07/05/2026
Iñigo Belastegui
San Sebastián Moda Festival vivió este jueves en el Museo Cristóbal Balenciaga de Getaria la primera gran noche de esta nueva edición, una velada que, sin duda, no olvidarán nunca sus dos grandes protagonistas, Luis Infantes y Baro Lucas. El primero deslumbró en su estreno en una gran pasarela y el segundo se reafirmó como uno de los mayores talentos de la moda. En pleno mes de mayo, el que tradicionalmente ha sido el de las comuniones, el Maestro bautizó y el Maestro también confirmó en una noche que marcó un hito, otro más en este mismo escenario, dentro de la moda nacional. En octubre y mayo, el sector mira hacia Getaria un jueves y a San Telmo dos días después, y estas pasarelas nunca fallan.
La apuesta de San Sebastián Moda Festival y de su directora, Laura Chamorro, para Balenciaga fue el talento y este, con estilos diferentes, brilló con luz propia. Dos jóvenes diseñadores que marcan el paso coincidieron en una noche impensable para muchos otros. SSMF, anoche, volvió a sacar músculo.
Volviendo a Balenciaga y al espectáculo ofrecido, hay que señalar que fue el vallisoletano Baro Lucas el encargado de abrir los desfiles de esta edición de SSMF, completa y sugerente como siempre. Lo hizo con una retrospección que sirvió para conocer y entender el universo de Baro Lucas y que permitió interpretar cómo la firma ha evolucionado hasta convertirse en el referente que hoy es.
Con sus 34 años, Lucas llegó este jueves a Getaria consciente de que esta cita sería para su trayectoria «un paso importante. Es un contexto muy exigente, porque te coloca directamente frente al legado de Cristóbal Balenciaga, donde lo que importa es la construcción, el patrón y la coherencia de marca», tal y como reconocía horas antes. Entre la responsabilidad y la satisfacción, vivía este desfile como «una oportunidad de posicionar la marca en un entorno con criterio real, en una pasarela que se desarrolla en un lugar único».
Baro Lucas triunfó con lo que él consideraba «un ejercicio estratégico: ordenar lo que ya hemos hecho para dejar claro qué es Baro Lucas hoy y hacia dónde va». En su desfile se pudo ver un lenguaje propio consolidado que aboga por el lujo en una sencillez que siempre esconde un punto de locura y un detalle inesperado que convierte cada una de sus prendas en algo especial. Quizás, por ello triunfe tanto en el mundo de las ‘celebrities’ como en el día a día de mujeres y hombres que en lo esencial ven sofisticación.
Su retrospectiva reunió ‘looks’ de las últimas colecciones para enseñar precisamente eso: continuidad y evolución. «Es una forma de explicar los códigos de la marca, la silueta sartorial, el minimalismo, el peso del abrigo, la estructura… y cómo se han ido desarrollando», argumentaba.
Un hito con tributo
Luis Infantes nunca había presentado sus diseños ante un gran público, por lo que lo de este jueves fue un bautismo para él. El sevillano vivía este desfile como «una palmadita en la espalda a ese niño que soñaba con ser diseñador». Su estreno llegó en casa de, junto a Chanel, «mi gran referente: siempre me he sentido muy identificado con el estilo del Maestro».
Si Balenciaga la hubiese tenido, Infantes habría salido por la puerta grande en esta cita tan especial para él, con un desfile absolutamente memorable y que se pudo dividir en dos partes. La primera de ellas fue una retrospectiva con piezas icónicas de la firma: algunas cosidas por sus propias manos cuando este sello no existía, otras más recientes y en las que se identificaba perfectamente esa evolución también con tintes de revolución. Fue un viaje desde el miedo inicial de este talento nacido en el año 1990 y que creó la marca que lleva su nombre hace cinco años a su incursión en la alta costura.
Infantes se despidió con un regalo a los asistentes, a Balenciaga y a sí mismo: la presentación de una colección cápsula, «un tributo al legado» del genio de Getaria. En ella, muy en la línea de ‘Áurea’, su colección de novia para 2027, se pudo apreciar ese trabajo de patronaje y alta costura que puede parecer imposible para muchos, pero que él lo convierte en realidad. Perfeccionismo y vanguardia, en un estilo minimalista y arquitectónico, forman la identidad de quizás el mayor estandarte de esta nueva generación de diseñadores que llegarán hasta donde quieran hacerlo. Después de probar la pasarela por primera vez en Balenciaga, probablemente llegará París. Con eso está todo dicho.
Homenajeados y agradecidos
Baro Lucas y Luis Infantes, agradecidos y felices, recibieron además esa Aguja de Oro, una joya obra de Alex Vallejo (también llevaban su firma las que lució Laura Chamorro, presentadora de los desfiles), con la que desde hace algunas ediciones SSMF homenajea a los diseñadores presentes en el Museo Balenciaga. Fue Goizane Álvarez, diputada de Cultura, Cooperación, Juventud y Deportes, la encargada de otorgar ambos distintivos.
La noche en el Museo Balenciaga, en el que se dieron cita también representantes institucionales, organizadores, patrocinadores y apasionados del mundo de la moda, fue redonda, como esos grandes vinos que no presentan aristas. Y, en ello, multitud de profesionales y firmas tuvieron mucho que ver. Sharma Catering, por ejemplo, fue la responsable de la parte gastronómica de una cita que estuvo amenizada en lo musical por Disco Bambinos DJs. Los más animados se lanzaron a bailar en los ‘kissing rooms’ con su espíritu italodisco tan característico.
En una cita que cuida cada detalle, Villaflores se encargó, como siempre sacando la mejor nota, de la decoración floral. El estilismo y maquillaje fue responsabilidad de Alaitz Cascante y su equipo. Además, los invitados recibieron un detalle de la mano de Olasa Taldea: un ‘mix and glow’ de la marca Natura Bissé.